11 ene

Una casa es una de las inversiones más importantes que una persona puede hacer, y por consiguiente requiere una especial atención a la manera en que se financia su compra.

Si este inicio de año la cuestión hipotecaria es prioritaria en su vida, ya sea porque decidió adquirir una casa o porque su crédito se está tornando difícil de liquidar, tiene varias opciones para contemplar.

Al escoger un crédito hipotecario los detalles cuentan, y más si se presentan dificultades a mitad del camino para saldar su deuda.
Prepárese para el crédito

Es fácil ilusionarse con una casa, y más si las entidades financieras le presentan cifras y facilidades de forma atractiva, pero elegir un crédito no comienza con ellos, sino con usted mismo.

“Antes de elegir algún crédito hipotecario, lo principal es saber cómo está nuestra situación financiera. Al hacer un análisis de nuestra situación actual podemos ver hasta cuánto podríamos pagar mensualmente”, comentó Marcello Mundaca, jefe de Riesgos del portal Comparabien.com.

El siguiente paso, después de dicho análisis y considerando el valor de la casa y el nivel de vida que usted lleva, es saber cuánto sería el pago inicial del crédito.

Si no se tiene desde el inicio esa cantidad inicial, se puede comenzar por un periodo de ahorro propio. “Ahorrando mes a mes hasta alcanzar el monto inicial. De esa forma podemos ir acostumbrando nuestro presupuesto a soportar un monto parecido cada mes”, explicó.

A la hora de elegir un crédito hipotecario no hay otro secreto más que comparar. Lo recomendable es examinar cuatro o hasta cinco propuestas de los bancos, opina Mundaca, para saber con cuál se pagará menos y así decidir con la mayor información posible.
Un bache a mitad del pago

Por otro lado, podría estar ante un dilema si la deuda se vuelve difícil de pagar. Esto ocurre por no elegir el crédito más conveniente, pero también por los varios imprevistos que pueden pasar -como una hospitalización o desempleo- durante un crédito de larga duración.

Cuando sienta dificultades para pagar, comuníqueselo a su banco antes de caer en el impago de la hipoteca. Explicar su situación y tratar de negociar un arreglo sería benéfico para ambas partes, pues la entidad puede preferir alternativas para recuperar lo prestado que simplemente no recibir nada.

Hay mecanismos para hacer la deuda más llevadera. La Condusef sugiere tres posibilidades. Si tiene una deuda con tasa variable, puede tratar de modificarla para que sea a tasa fija.

Si el monto de los pagos es elevado para sus posibilidades, se puede buscar aumentar el lapso de la deuda, reduciendo así la cantidad periódica a pagar. O bien, si el problema ya es grave, se podrían solicitar condonaciones, o quitas, pero esto traería consecuencias negativas para su historial crediticio y su acceso a nuevos créditos en un futuro, enfatiza la comisión.
Importa pagar a tiempo

En un préstamo con una vida tan larga pueden ocurrir varios imprevistos que dificulten ir siempre al corriente con los pagos; sin embargo, cumplir con su crédito hipotecario debe ser prioritario, pues además de la importancia que una casa tiene por sí misma, la puntualidad en los pagos trae beneficios.

Una de las principales ventajas de ser un cliente puntual es que las hipotecarias suelen ir reduciendo su tasa, aproximadamente cada cinco años, hasta llegar a una cifra mínima.

“En caso de atraso con las mensualidades, lo que hacen es subir la tasa, incluso hasta cifras arriba de 11%”, informó Bianca Godínez, gerente en el Distrito Federal del bróker hipotecario TOI.

Otra ventaja para los clientes puntuales que algunos bancos 
presentan, comentó, es que si uno paga a tiempo las 12 mensualidades “ellos te eliminan una y en automático estarías pagando 11”. Dependiendo de la entidad financiera, hay diversos incentivos para mantener sano su crédito hipotecario.
Revise lo que le ofrecen

Elegir bien su crédito hipotecario beneficiará sus finanzas a través de los años que dure. Con el documento de oferta vinculante puede comparar entre las diversas instituciones que lo ofrecen.

La oferta vinculante es el documento que las instituciones financieras están obligadas a entregarle por escrito cuando usted lo pida y es gratuito, éste trae el precio en pesos de lo que costaría adquirir su casa si contrata el crédito hipotecario con ellas.
Este documento deberá contar con el esquema de pagos que ofrece la entidad emisora, así como con:
La forma de entrega del préstamo.
Las tasas de interés ordinaria y moratoria.
El CAT y los supuestos asumidos en el cálculo del mismo.
Las comisiones aplicables y los gastos a cargo del acreditado.
Las causas y penalizaciones por terminación anticipada del crédito.
Además, la entidad deberá proporcionarle una solicitud de crédito que contendrá todos los requisitos para obtener la oferta vinculante.
La solicitud establece los documentos y condiciones necesarios en caso de que esté interesado en contratar el crédito ofrecido.

Antes de optar por una reestructura

A veces simplemente se deja de pagar una hipoteca. Es entonces cuando se opta por una reestructura del crédito, se lo cambia de banco y se afecta negativamente a su historial crediticio. Muchas veces esto puede evitarse.

Al contratar un crédito hipotecario, parte de la cantidad que usted paga es por concepto de seguros, que incluyen seguro de vida, daños y desempleo.
Si la incapacidad de pago se debe a la pérdida de empleo, se puede hacer válido el seguro teniendo de entre tres a seis meses de cobertura; dependiendo del banco es el periodo cubierto.
Para hacer válido el seguro, acuda a su entidad financiera para confirmar su situación. El banco le pedirá requisitos como su tabla de amortización, la hoja que firmó el día que hizo su crédito, o si tiene un número de crédito, para identificarlo en el sistema.
No hay ninguna penalización por hacer efectivo el seguro, ni se reflejará en su historial crediticio, por lo que no afecta su historial ni sus futuras solicitudes de préstamos. Si sus créditos son del Fovissste o del Infonavit, recuerde que éstos cuentan con seguros asociados para protegerlo al pagar en casos de protección de pagos, incapacidad, fallecimiento, daños al inmueble adquirido, remodelación o mejorado.

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